Noche Clandestina a puro reggae

22 Ago

El viernes 19, el Teatro de Flores se vistió de colores verde, amarillo y rojo cuando Sig Ragga, banda santafecina y Natiruts, banda brasilera, subieron al escenario para deslumbrar a los porteños con una noche llena de reggae.

Después de mucho tiempo, la banda santafesina, Sig Ragga volvió a presentarse en escenarios bonaerenses y porteños. Con mucha expectativa, lograron emocionar al público del reggae, que se encontraban en el Teatro de Flores, listos para escucharlos.

Quien cree que el reggae solo queda bien fusionándolo con estilos como la cumbia, el hip hop, el sound system, están equivocados. Sig Ragga presenta un reggae que desorbita estos estilos, circundan  aires de rock psicodélico, jazz, ritmos africanos y sonidos futurísticos, hacen de esta banda, una locura itinerante de manifestaciones sonoras que dejaran perplejo a cualquiera que los escuchen.

Si bien tienen dos demos (1998 y 2000) y un EP (2008), el disco final llegó para el 2009, cumpliendo las expectativas de todos, grabado y producido por Diego Blanco (tecladista de los Pericos, productor artístico e ingeniero de grabación).

El show empezó puntual a la una de la mañana, llamando la atención del público con sonidos a lluvia, voces de un idioma extranjero que intentaban dar la bienvenida mientras Gustavo Cortés – voz y teclados -, Ignacio Casablanca – guitarra -, Juanjo Casals – bajo -,  Nicolas Gonzalez –guitarra y voces -, y Ricardo Cortes – batería -, se hicieron presentes comenzando  la noche con una introducción tenebrosa cantada en un idioma irreconocible.

Esta banda de lunáticos sin género esclavista asombró a su público cuando Abrir y Cerrar de Noches llegaba para ser cantando. Un reggae melodioso, con una línea de bajo clara, destacando la particularidad de la banda. Capaces de generar dos atmósferas distintas en un mismo tema. Continuando con esta forma de expresarse, le dedican un tema a la Resistencia Indígena: “Hace 500 años el nació, pero nadie escribió su historia / Vinieron los dueños del cielo a matar / a su gente con crucifijos / Cañones y sangre su historia.Contando una historia real e imponente. Con un movimiento gomoso particular de la banda, creando aires mágicos y un poco setentosos.

Lo más increíble de Sig Ragga se pudo observar cuando el cuarto tema de su disco, Orquesta en descomposición, le tocaba su turno. Un reggae muy difícil de poder llamarlo así, con sonidos muy futurísticos, que genera duda en el oyente de cuál es el estilo real. Con su voz aguda, Gustavo interpretó el tema, dedos veloces acariciaban el teclado, interpretando arreglos inconcebibles: “Siempre que luchen bien por lo que sienten” cantaba Sig Ragga.

Un reggae un poco más clásico, volaba en el escenario Quise Ser, pero con un tiempo más tranquilo, al que se puede apreciar en el disco, hacía generar una sensación flotante en el Teatro De Flores.  Continuidad de lo indecible se la puede asociar con una melodía amorosa, calma, con una letra clara, tonos distinguibles, con acordes mayores:” Fuimos corriendo esa línea indivisible / Que nos susurra lo que vendrá”.

Puntilla If Kaffa, con su particularidad de ser cantada parecida al italiano, y un aspecto a veces tenebroso, fue Nicolás González, quien se llevó los laureles al realizar un solo con su guitarra, dándole fortaleza al tema.

El baile se comenzaba a notar con Feliz, tema que demostró muchos momentos, felicidad, curiosidad, tranquilidad. Aquí el cantante de Sig Ragga, Gustavo Cortes también mostro su destreza junto a Nico Gonzalez, quien se noto nuevamente.

Se fueron despidiendo con dos temas muy bailables, y alegres, Severino di Giovani: Quienes somos? es lo que hay que resolver / Muchas palabras para ocultárselo al mundo / Antes de muerto quiero escuchar la canción / De todas las cadenas que se rompen” y casi como una polka europea, todo el teatro bailando con el tema Matata, todos sus temas de su disco, excelentemente interpretados, una banda que debe ser escuchada  e influencia de muchas más.

Luego de su show, apareció el Circo Clandestino para distraer al público mientras Natiruts se preparaba. Se necesitó solo media hora para que  Alexandre Carlo  – cantante-,  Luís Mauricio – bajo -, Mônica Agena – guitarra -, Bruno Wambier  – teclados -, Denny Conceição –  percusión -, André Mitsuoka  -trombón- y Paulo Roberto Pizzulin – trompeta – estuvieran listos y brindaran el show que tanto ansiaba el publico, vestido con banderas y porras de los colores de Brasil. Fue Natiruts Reggae Power el tema con el que inicio el show, un reggae como su nombre lo indica con mucho poder, editado en su disco Reggae Power Ao Vivo (2006). Con muchas ganas de querer comunicarse con su pùblico, el cantante de Natiruts manifestó estar contento de tocar en Argentina y, a pesar del frío, le resultó un país cálido. El segundo tema de la lista fue Sorrí, Sou Rei, una canción más folclórica brasilera fusionada con el reggae, la que la hizo calma y relajada. Llegaba un de los temas mas aclamados por la gente, Quero ser feliz também,  de su disco Nossa Missão (2005), un tema romántico que alegró a su público:Quero ser feliz também / Navegar nas águas do teu mar / Desejar para tudo o que vem / Flores brancas Paz e Iemanjá!”. Del disco Verbalize (2001), interpretaron Andei Só, bajo la aceleración de los corazones y los mantuvo en un estado relajado.  Naticongo aumentó un poco el pulso de baile, la gente coreó el tema de principio a fin, y los vientos fueron muy bien aplaudidos. Ligado al tema comenzó Groove Bom, que refleja bien los aires brasileros, ese pulso movedizo, con aire a samba que tanto los identifica: “Esse groove bom que não tem cor / Realize o que você deseja / Que o Sorriso, a PAZ e o AMOR / Te acompanhe onde você esteja”.

Hicieron una breve introducción para cantar un tema de Gilberto Gil, y continuaron con Caraíva. Con 14 años como banda y nueve discos publicados, no quisieron dejar sin gozar a nadie y prosiguieron la lista con Nossa Missão, y se remontaron un poquito en el pasado para cantar Eu e Ela, de Povo Brasileiro (1999). De su disco Nativus (1997) le tocaba el turno al gran éxito Presente de um Beija Flor, con una vibra ondulante y calma y con aires a Peter Tosh, llegaba Verbalize: Enfrentarei todo o mal, só pra te ver / Junto da boca do mar, quero viver / A musa do meu astral, mentalize /Para acalmar geral, verbalize”.  Enfilados los temas pasaban y la noche estaba en plena mitad. Un repertorio que repasó toda su discografía,  Glamour Tropical, Não chore meu amor, de Reggae Power Ao Vivo, A cor, de Povo Brasileiro (1999), en donde Paulo, el trompetista, fue fervientemente aplaudido y recibió el aliento del público.

El final se acercaba y no quisieron dejar afuera Meu reggae é roots  y el tan conocido Liberdade prá dentro da cabeça, a pleno reggae samba, que terminó enamorando a todo su público. Fue tanta la ovación del público que decidieron repetir el tema de inicio y volverlos a enloquecer, con Natiruts Reggae Power, dando por finalizado el show a las 4 de la mañana, que si bien fue largo, se pasó demasiado rápido.

Dos propuestas diferentes dentro del reggae, para todos los gustos, mas complejos mas simples, una noche que valía la pena estar ahí.

Nota: Romina Minutola

Fotos: Antonella Minutola

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